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Migrar de Hotmart o Teachable a plataforma propia: cuándo compensa y cómo no perder alumnos

Hotmart, Teachable o Kajabi son perfectos para arrancar una academia online: levantas el primer curso en una tarde y sin pagar nada por adelantado. El problema llega cuando facturas en serio y descubres que la comisión ya pesa más que el coste de tener tu propia plataforma —y que los alumnos, en realidad, son de ellos. Aquí va cuándo compensa dar el salto y cómo migrar sin perder a una sola persona por el camino.

Formadora revisando los datos de su academia online y el reparto de comisiones del marketplace
La decisión no es de gusto ni de tecnología: es una cuenta. Cuando lo que se lleva el marketplace supera el coste de tener tu plataforma, seguir donde estás es regalar margen cada mes.

Una nota antes de empezar. Este artículo es una guía de decisión genérica: cuándo tiene sentido salir de un marketplace de formación y cuándo no. Si lo que buscas es la historia real de una academia que ya hizo el salto, está el caso de una academia que migró 3.000 alumnos sin perder ninguno; aquí no lo narramos, lo usamos solo como prueba de que la migración limpia es posible. Y si ya tienes claro que quieres dar el paso, lo tuyo es el desarrollo de tu academia online a medida. Vamos al grano: números, qué pierdes, qué ganas y cómo se hace sin sustos.

Por qué Hotmart o Teachable parecían la opción lógica al empezar

Cuando lanzas tu primer curso no tienes ni alumnos ni tráfico ni ganas de pelearte con la parte técnica: tienes un conocimiento que vender y prisa por validar si alguien lo compra. En ese punto, una plataforma como Hotmart, Teachable, Kajabi o Thinkific es la respuesta correcta y casi obvia. Subes los vídeos, pones un precio, te dan el checkout, el reproductor, el área de alumno y hasta una pasarela de afiliados. En una tarde estás vendiendo, sin desembolsar un euro por adelantado.

Ese es el verdadero producto de un marketplace de formación: quitarte de encima el riesgo y la fricción del arranque. No pagas desarrollo, no pagas hosting, no piensas en seguridad ni en copias de seguridad. A cambio, ellos se quedan un porcentaje de cada venta. Es un trato justo cuando vendes poco: prefieres regalar un trozo de algo pequeño que asumir un coste fijo que todavía no puedes pagar. Por eso el 90% de las academias empiezan ahí, y hacen bien.

El error no está en empezar en Hotmart. El error está en quedarse por inercia cuando los números ya dicen otra cosa. La plataforma que te quitó el riesgo al principio se convierte, pasado cierto volumen, en el principal recorte de tu margen y en el dueño silencioso de tu relación con los alumnos. La pregunta no es si Hotmart es buena o mala —es buena para lo suyo—, sino a partir de cuándo deja de convenirte a ti. Eso es lo que vamos a poner en números.

Las comisiones reales: cuánto te quedas tú vs cuánto se queda la plataforma

Aquí está el corazón del asunto, y conviene mirarlo con frialdad. Antes de plantearte migrar de Hotmart conviene poner los números encima de la mesa. Las comisiones del marketplace se anuncian con cifras pequeñas, pero el coste real es mayor porque se suman varias capas: la comisión de la plataforma, las tasas de la pasarela de pago, y a veces una cuota mensual fija encima. Los modelos varían y cambian con el tiempo —tómate estas cifras como órdenes de magnitud realistas, no como tarifa oficial—, pero el patrón es siempre el mismo: cuanto más vendes, más pagas.

Hotmart funciona con un modelo de comisión por venta que ronda el 10% más las tasas de pago, lo que en la práctica deja el coste efectivo más cerca del 12-13% de cada transacción. Teachable combina una cuota mensual (de unas decenas a algún centenar de euros según el plan) con una comisión por venta que baja a medida que subes de plan, pero que en los planes asequibles sigue siendo notable. Kajabi va por cuota mensual alta sin comisión por venta. El cálculo que importa no es el porcentaje aislado, sino cuántos euros al año se evaporan sobre tu facturación real.

Facturación anual de la academia Marketplace (~12% efectivo) Plataforma propia (coste anual estimado) Diferencia a tu favor
30.000 € ≈ 3.600 € en comisiones Hosting + mantenimiento: 1.500–2.500 € Marginal: sigue en el marketplace
80.000 € ≈ 9.600 € en comisiones Mantenimiento: 2.500–4.000 € 5.000–7.000 € al año
150.000 € ≈ 18.000 € en comisiones Mantenimiento: 3.000–5.000 € 13.000–15.000 € al año
300.000 € ≈ 36.000 € en comisiones Mantenimiento: 4.000–6.000 € 30.000 € al año o más

La tabla no cuenta el desembolso inicial de construir la plataforma (a eso llegamos en el último apartado), solo el coste recurrente frente a la comisión recurrente. Y deja clara una cosa: a 30.000 € al año, irse no compensa —la diferencia es pequeña y el marketplace te ahorra dolores de cabeza—. Pero a partir de 80.000-100.000 €, lo que pagas en comisiones empieza a ser el sueldo de una persona, y a 150.000 € o más estás regalando cada año el equivalente a un desarrollador. Esa es la línea donde la conversación cambia.

Lo que de verdad pierdes en un marketplace (más allá de la comisión)

Si solo fuera la comisión, sería una decisión puramente aritmética. Pero el coste de estar en un marketplace no es solo el porcentaje: es todo lo que cedes sin darte cuenta. Y casi siempre pesa más a tres años que la propia comisión del mes.

  • Los datos de tus alumnos no son tuyos. El email, el comportamiento, el historial de compra: los tiene el marketplace. No puedes hacer email marketing libre, ni promociones cruzadas, ni recuperar a quien abandonó. Construyes una audiencia que no controlas.
  • Tu marca se diluye. El checkout, los correos de confirmación y la pantalla del curso llevan el sello de la plataforma. Eres un producto más de su catálogo, no una escuela con identidad propia.
  • El SEO trabaja para ellos, no para ti. Cuando alguien busca tu curso y aterriza en una URL del marketplace, la autoridad que construyes con cada visita y cada enlace la capitaliza su dominio, no el tuyo. Si te vas, ese posicionamiento se queda allí.
  • No tienes relación directa. No puedes montar comunidad propia, sesiones en vivo o un canal directo sin chocar con sus términos. La relación con tu alumno está intermediada de principio a fin.
  • No controlas el precio ni las condiciones. Promociones, bundles, planes de pago, política de reembolso: te mueves dentro de lo que el marketplace permite, y puede cambiar las reglas (o las comisiones) cuando quiera.

El punto que más se subestima es el SEO y la propiedad del dato. Una alternativa a Hotmart con dominio propio significa que cada artículo, cada reseña y cada enlace suma a tu autoridad, no a la de un tercero. Es exactamente la misma lógica de software a medida vs cuota mensual que aplica a un CRM: pagar para siempre por algo que nunca es tuyo del todo frente a invertir una vez en un activo que sí lo es.

Lo que ganas con plataforma propia (y lo que asumes a cambio)

Seamos honestos: tener tu propia plataforma no es gratis ni es la respuesta para todo el mundo. Ganas mucho, pero asumes responsabilidades que antes no tenías. Conviene ver las dos columnas antes de decidir.

Lo que ganas: comisión cero al marketplace (solo pagas la tasa de la pasarela, 1-2%), la propiedad total de los datos de tus alumnos, tu marca en cada pantalla, control absoluto sobre precios, bundles, membresías y promociones, libertad para montar comunidad y sesiones en directo, y todo el SEO trabajando para tu dominio. Y un punto que pesa más de lo que parece: dejas de tener miedo a que la plataforma cambie las reglas, suba la comisión o cierre tu cuenta. El negocio vuelve a ser tuyo.

Lo que asumes: un desembolso inicial para construir la plataforma, un coste recurrente de hosting y mantenimiento, y la responsabilidad de que el sistema funcione (aunque eso lo lleva quien te la desarrolla y mantiene). También asumes que la migración hay que hacerla bien, porque mover alumnos y pagos en marcha no es trivial. La buena noticia es que ninguna de esas cargas es tan grande como parece desde fuera, y que casi todas se delegan. Si tu volumen pide además una arquitectura que aguante crecimiento sin rehacerse, conviene plantear desde el principio una plataforma pensada para escalar y no un parche que toque reconstruir en año dos.

La regla práctica: mientras facturas poco, el marketplace te ahorra riesgo y tiene sentido quedarte. Cuando lo que pagas en comisiones empieza a parecerse a un sueldo —y eso suele pasar a partir de 80.000-100.000 € al año—, cada mes que sigues ahí es margen que regalas y una audiencia que construyes para otro. El salto no va de tecnología: va de recuperar la propiedad de tu negocio antes de que la comisión se coma el crecimiento.

El miedo número uno: migrar sin perder alumnos ni progreso

Aquí está el verdadero freno. La cuenta de las comisiones la entiende cualquiera; lo que paraliza es el miedo a que la migración salga mal: perder alumnos, que la gente tenga que volver a empezar desde cero, que se caigan las suscripciones activas, que alguien se enfade y pida el reembolso. Es un miedo legítimo, pero gestionable. La clave es no hacerlo de golpe ni de un día para otro, sino por fases, con la plataforma nueva conviviendo con la vieja durante la transición.

Una migración bien planteada se hace en cuatro fases, y en ninguna de ellas el alumno se queda sin acceso a lo que ya pagó:

Migración de un marketplace a plataforma propia en cuatro fases Línea temporal horizontal con cuatro hitos en orden de izquierda a derecha. Fase uno: se monta la plataforma propia con los cursos cargados, mientras el marketplace sigue activo y vendiendo. Fase dos: se importan los alumnos y su progreso, y cada alumno recibe acceso nuevo sin perder lo que ya completó. Fase tres: las nuevas ventas y las nuevas suscripciones pasan a la plataforma propia, mientras las suscripciones antiguas se mantienen hasta su renovación. Fase cuatro: se apaga el marketplace una vez todos los alumnos y los pagos están migrados. En ningún momento el alumno pierde acceso. MIGRACIÓN POR FASES · CERO PÉRDIDA DE ACCESO 1 · Montar Plataforma + cursos marketplace sigue activo 2 · Alumnos Importar + progreso acceso nuevo sin perder nada 3 · Ventas Nuevos pagos a la propia suscripciones antiguas se mantienen 4 · Apagar Cerrar marketplace cuando todo está migrado
La plataforma nueva convive con la vieja durante toda la transición. El marketplace solo se apaga cuando alumnos, progreso y pagos ya están en casa: por eso nadie pierde acceso ni tiene que empezar de cero.

El detalle que marca la diferencia en la práctica es la comunicación con el alumno y la conservación del progreso. A cada persona se le avisa antes, se le da acceso nuevo con sus datos ya cargados y su avance intacto, y se le explica en dos minutos qué cambia (la URL, el aspecto) y qué no (sigue teniendo todo lo que pagó). Hecho así, migrar de Hotmart deja de ser un salto al vacío: en el caso de la academia que enlazamos arriba se movieron 3.000 alumnos sin que ninguno reportara haber perdido avance. No es magia, es método.

Cuánto cuesta y a partir de qué facturación compensa

La pregunta final: cuánto vale construir tu propia plataforma y desde qué punto sale la cuenta. No hay un número único porque depende del alcance —si necesitas solo cursos y checkout o también membresías, comunidad, certificados, marca de agua antipiratería e integración con tu facturación—, pero sí hay un orden de magnitud y un punto de equilibrio claro.

Una academia a medida con lo esencial (cursos modulares, vídeo protegido, checkout propio con Stripe, área de alumno con progreso y panel de administración) parte de un desembolso inicial de varios miles de euros, más el mantenimiento recurrente que ya viste en la tabla. La forma correcta de mirarlo no es "cuánto cuesta", sino "en cuánto tiempo se paga sola con el margen que hoy regalas en comisiones". Y ahí es donde aparece el punto de equilibrio.

La idea es sencilla: el coste de una plataforma propia es casi fijo (no crece cuando vendes más), mientras que la comisión del marketplace crece con cada euro que facturas. Llega un punto de facturación a partir del cual la comisión anual supera lo que cuesta tener la tuya, y desde ahí cada mes en el marketplace es dinero perdido. Ese cruce, para la mayoría de academias, cae en la franja de los 80.000-120.000 € de facturación anual.

Por debajo de ese cruce, quedarte donde estás es la decisión sensata. Por encima, el marketplace te está saliendo caro y la plataforma propia se amortiza normalmente en 12-18 meses solo con lo que dejas de pagar en comisiones —en el caso real que enlazamos, la amortización llegó a los 14 meses—. La misma cuenta vale para quien está pensando en dejar Teachable o cualquier otra plataforma de cuota mensual: cuando la suma de cuota más comisión pesa más que tu propio sistema, el debate ha terminado.

Lo honesto es no decidirlo a ojo. Si quieres, ponemos tus números encima de la mesa —tu facturación, tus comisiones actuales y el alcance que necesitas— y te decimos sin humo si migrar te compensa ahora o si todavía no toca. Cuéntanos tu caso y lo vemos: a veces la respuesta es "espera un año", y eso también es información que vale dinero.

¿Prefieres que lo revisemos contigo? Escríbenos por /contacto — primera llamada sin compromiso, respuesta en menos de 24h laborables.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan.

¿Pierdo a mis alumnos si migro de Hotmart?

No, si la migración se hace bien. Una migración limpia se planifica por fases: la plataforma nueva convive con la del marketplace, se importan los alumnos con su progreso intacto y a cada uno se le da acceso nuevo con sus datos ya cargados. El marketplace solo se apaga cuando todo está movido. En el caso de la academia que enlazamos en el artículo se migraron 3.000 alumnos sin que ninguno perdiera avance ni acceso a lo que ya había pagado.

¿Cuánto cobra Hotmart de comisión?

El modelo de Hotmart ronda el 10% por venta más las tasas de la pasarela de pago, lo que deja el coste efectivo más cerca del 12-13% de cada transacción. Las cifras varían y la plataforma puede cambiarlas, así que tómalas como orden de magnitud. Lo que importa no es el porcentaje aislado, sino los euros al año: sobre 150.000 € de facturación, una comisión del 12% son unos 18.000 € anuales, el sueldo de una persona.

¿Puedo migrar el contenido de los cursos?

Sí. Los vídeos, materiales y la estructura de módulos se trasladan a la plataforma propia, normalmente alojando el vídeo en un servicio especializado con protección (tokens firmados, marca de agua). Lo que casi nunca exporta bien el marketplace es el progreso de los alumnos y el histórico; por eso esa parte se reconstruye con cuidado durante la migración, para que cada persona retome justo donde lo dejó en lugar de empezar el curso desde cero.

¿Qué pasa con las suscripciones activas?

Las suscripciones y pagos recurrentes ya en marcha no se cortan de golpe. Lo habitual es dejar que las antiguas sigan su ciclo en el marketplace hasta su renovación, mientras las nuevas altas y renovaciones pasan ya a tu checkout propio (con Stripe u otra pasarela). Así nadie ve interrumpido su acceso ni se le cobra dos veces, y el cambio de canal de cobro se produce de forma gradual y ordenada, sin sustos en la facturación.

¿Cuánto tarda una migración?

Depende del alcance y del volumen de alumnos, pero una migración típica de una academia se mueve en el rango de semanas, no de meses. La mayor parte del tiempo se va en montar y probar la plataforma; el traslado de alumnos y la convivencia con el marketplace se planifican para que no haya un día de corte brusco. Lo sensato es no tener prisa en apagar la plataforma vieja: se cierra solo cuando alumnos, progreso y pagos están comprobados en casa.

¿Necesito saber de tecnología para tener mi plataforma?

No. La idea de una plataforma a medida es justo que tú te dediques a la formación y la parte técnica la lleve quien la desarrolla y mantiene. El panel de administración se diseña para que publiques cursos, veas métricas y gestiones alumnos sin tocar código, y el hosting, las copias de seguridad y la seguridad quedan cubiertos por el mantenimiento. No cambias de oficio: cambias de dueño de los datos y del margen.

¿Y el SEO de mi escuela?

Es uno de los grandes motivos para migrar. En un marketplace, la autoridad que generas con cada visita, reseña y enlace la capitaliza su dominio, no el tuyo; si te vas, ese posicionamiento se queda allí. Con dominio propio, cada contenido suma a tu marca y puedes trabajar el SEO para captar alumnos sin pagar comisión por ellos. Migrar bien incluye redirigir lo que tenga sentido para no perder el tráfico que ya tenías ganado.

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